
Brahms fue un
virtuoso del piano, instrumento para el que realizó numerosas composiciones:
sonatas, Variaciones sobre un tema de
Händel op. 24 (1861), Variaciones
sobre un tema de Paganini op. 35 (1862-63), Piezas para piano op. 76 (1878), Rapsodia op. 79 (1879).
La vena intimista
predomina también en su música de cámara, donde sintió como necesarias las
familiares sonoridades del piano. Escribió piezas para distintas formaciones
camerísticas: Trío op. 8 (1853-54), Trío op. 40 para piano, violín y trompa
(1865), cuartetos op. 25 y op. 26 (1861-62) y op. 51 (1873), Quinteto op.
34 (1864), sextetos op. 18 y op. 36 (1860-65).
Significativa del
atormentado sentido de autocrítica del compositor fue su actitud con relación a
la gran forma sinfónica. Escribió cuatro sinfonías. En la primera, op. 68 (1876),
el primer tempo es de 1862. La cuarta, op.
98 (1885), es en la que las exigencias expresivas y el rigor constructivo se
funden más acabadamente.
Sinfonía nº 1
Brahms compuso
también lieder y piezas de carácter más ligero (Danzas húngaras, 1869), así
como Un réquiem alemán (1857-68).
Danza Húngara nº 5
Un réquiem alemán
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