
Tannhäuser
marcó
definitivamente el distanciamiento de Wagner respecto al modelo operístico
tradicional especialmente en el sentido de intentar dar a la obra un discurso y
un hilo continuado, sin fragmentaciones. En esta obra también ensayó por
primera vez el leitmotiv, tema
musical que se vincula a una idea extramusical importante en el desarrollo de
la historia que narra la ópera, sea un personaje, un objeto o una sensación o
situación anímica, y que presenta una notable capacidad de transformarse sin perder su esencia.
En 1848, cuando se
difundieron las ideas liberales de la revolución que tuvo lugar en Francia
aquel mismo año, Wagner, que era amigo de M. A. Bakunin, sintió y mostro
públicamente su simpática por estas ideas, de modo que cuando al año siguiente
la revuelta de Dresde fracasó, tuvo que dejar la ciudad y refugiarse en Suiza.
Obras de este periodo son Tristán e
Isolda, Los maestros cantores de Nuremberg, Parfisal y El anillo del nibelungo (ciclo de
cuatro óperas épicas basadas en capítulos de la mitología germánica).
Parfisal
El anillo del nibelungo -
La cabalgata de las Valquirias
La práctica
totalidad de la obra de Wagner se halla arraigada en unos planteamientos
profunda y religiosamente germánicos, lo cual contribuyó a convertirle en
adalid del nacionalismo musical alemán en pleno proceso de unificación
política. Hay referencias al cristianismo y abundan las ideas próximas a la
filosofía de Nietzsche.
La corriente
dramático-musical que se extendió por Europa y por América hacia el último
cuarto del s. XIX, y que impuso tanto sus conceptos como sus técnicas y
resultados sonoros, se ha denominado wagnerismo
debido a la influencia que ejerció la música de Wagner.
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