domingo, 3 de diciembre de 2017

Ludwig Van Beethoven


Existen pocos datos acerca de la infancia de Ludwig Van Beethoven, nacido en Bonn en 1770. Al parecer, su padre le enseñó violín y piano. No obstante, su verdadero primer maestro fue el organista Christian Neefe, que utilizó para sus enseñanzas el Clave bien temperado de Johann Bach. Viajó a Viena donde asistió a las clases de Mozart y completó su formación.

Beethoven tiene diferentes etapas y periodos:


Primer periodo creativo: el clasicismo
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Este primer periodo llega hasta 1803. En él figuran obras basadas en el lenguaje clásico de Haydn y Mozart y algunas experimentales realizadas entre 1800 y 1802. El reconocimiento de la sociedad musical vienesa le llegó pronto. 
En este periodo compuso la Primera Sinfonía, y aunque no se sabe con exactitud cuándo terminó de componerla, se sabe que los esbozos del último movimiento se realizaron en 1795. Su necesidad de romper moldes desde el inicio no hizo disminuir la recepción entusiasta que la obra tubo por parte del público y de la crítica que destacó su nivel artístico, su novedad y su densidad emotiva. 
De esta época son algunas de sus sonatas para piano, el Concierto para piano Nº 2 y la mencionada Primera Sinfonía:



El romanticismo incipiente
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Este periodo arranca en 1803 y se cierra con la crisis de 1812. La primera declaración clara de su sordera se produjo en 1801. Esto es importante por el modo en que influyó en su carácter y en su carrera como concertista: se volvió huraño, dejó de relacionarse socialmente y evita a toda costa tocar el piano. En esta época sus obras hacen gala de una gran fantasía y en ellas aparece una gran cantidad de ideas extramusicales. Las sinfonías Segunda y Tercera (1803/1805); La música, lenguaje universal; La Quinta sinfonía; La Sexta Sinfonía y Las sinfonías Séptima y Octava (1813) pertenecen a esta etapa.

Segunda sinfonia

Séptima sinfonia

El pleno romanticismo
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Esta etapa comienza con las obras de circunstancias de 1813 y 1814 y se cierra con unas obras de síntesis que, en general, emplean grandes formatos. El inicio se caracteriza por la llamativa disminución de su actividad productiva debido a, entre otras, el empeoramiento de su sordera. A partir de 1818 solamente se comunicaba por escrito.
Otro aspecto le condujo también a un retraimiento musical y personal importante: tras el fin de la guerra, el gusto musical en Viena cambió ostensiblemente y si bien Beethoven siguió siendo un personaje conocido y respetado en aquella ciudad, sus obras no se interpretaban. Hammerklavier, la Missa solemnis, Variaciones sobre un vals y la Novena Sinfonía pertenecen a esta etapa.
Variaciones de un vals

Missa solemnis 


Su obra fue un modelo estilístico para la generación de Brahms y Wagner. Este último vio en él al primer compositor capaz de dar a cada obra su sello propio e inconfundible, factor que se convertiría, en el futuro, en elemento primordial de valoración musical; la pasión de Wagner sintió y expresó por la música de Beethoven a su difusión a finales del s XIX y principio del XIX.

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